Despues de 2 dias de polucion, ruido, mercados y templos en Ho Chi Minh City, Jose Luis y yo nos despedimos en el aeropuerto. Gracias al fenomeno de las low cost me teletransporte hasta Phuket (la isla mas grande de Tailandia) por mucho menos dinero del que me gaste en las tiendas del aeropuerto.
Aterrice en Tailandia cansada. No se bien de que. La mochila me pesaba, los detalles que antes me sorprendian y me hacian parar y hacer una foto ya no llamaban mi atencion, la comida picaba demasiado y pensar en horas de viaje en bus me daba horror. Supuse que era el sindrome del viajero quemado y antes que se me pasase por la cabeza seriamente mirarme vuelos de vuelta decidi dejar de lado todas las cosa que queria ver y visitar y me autorecete unas vacaciones. Asi que, sin ningun tipo de mala conciencia, me he instalado ya casi 4 semanas en una isla tailandesa llamada Ko Phangan. Obviamente no he visto nada de Tailandia y a este paso ni lo vere pero me da igual!
Ko Phangan es una isla muy pequenya famosa principalmente por la Full Moon Party, una mega fiesta que se organiza en una playa coincidiendo con la luna llena. Como eso solo es muy poco se han inventado la Half Moon Party, Black Moon Party… Quien me conozca minimamente sabra que estar de festival en festival, bailando con veinteanyeros empastillados no es la razon por la que he venido hasta aqui. Es mas, no he ido ni a una de estas fiestas en todas estas semanas! Vine a Ko Phangan por su alta concentracion de profesores de yoga por metro cuadrado! Al margen de la movida fiestera, la isla tiene una oferta enorme de centros de yoga, reiki, meditacion…
Los primeros dias los dedique a ir en moto de centro en centro e informarme. Siendo una completa novata en el mundo “hierbas” alucine con la de folletos que consegui reunir de los que no entendia nada. Estaban llenos de palabras como: chacras, meridianos, energia cosmica, viajes chamanicos… Muy divertido! Y yoga no es solo uno, puede ser Hatha Yoga, Yin Yoga, Asthanga Yoga, Vinyasa Yoga, Core Yoga, Kundalini… Opte por seguir mi instinto y probar una clase en el Yoga Retreat. La clase me gusto y coincidiendo que era viernes y por la noche siempre organizan un buffet indio, acabe cenando con los que han acabado siendo mis profes y amigos en las ultimas semanas. Para evitar que la pereza matutina de tener que coger la moto, ir al Yoga Retreat, etc… se interpusiera entre mi voluntad de aprender yoga hasta me mude al centro. El Yoga Retreat esta en la selva pero a 5 minutos en moto de una de las mejores playas de la isla para hacer snorkel, por lo que las ultimas semanas han sido basicamente eso: unas 3 horitas de yoga al dia y puestas de sol en la playa.
Hacer yoga me esta encantando. Nunca antes habia hecho algo parecido. Me aporta mucha calma y conexion conmigo misma. Con cada asana (postura) descubro algo nuevo o en el caso de otras – como hacer el puente – me transporto a la infancia, ya que son posturas que debe hacer unos 20 anyos que no hacia!
La gente que he conocido estas semanas no son los tipicos mochileros, ya que la mayoria se instalan una temporada en la isla o viven y trabajan aqui directamente. No me canso de constatar lo que une la conexion latina/mediterranea. He hecho amigos y espero que los vuelva a ver: Paolo y Marina (pareja mix maltesa holandesa), Della (italiana afincada en Ibiza), Silvie (canadiense con corazon cubano), Ivan (colombiano con acento de Barna) y Carlos (boliviano suizo).
Manyana me voy de la isla para hacer una escapada fugaz a la frontera malaya ya que he decidido quedarme algo mas en Tailandia y necesito que me alarguen legalmente la estancia. Me llama una nueva aventura “hierbas:” el domingo me voy al monasterio budista Wat Suan Mokh para hacer un retiro de meditacion de 10 dias. Me da respeto pero me apetece experimentarlo y me siento preparada para hacerlo. Son 10 dias de desconexion del mundo exterior, disciplina monacal y silencio total. Yo y mi mente. Uau.
Para saturarme de playa y no echarla de menos durante las 2 semanas que pasare sin verla, estos ultimos dias me he mudado a un bungalow en una playa muy tranquila. Por dentro es espartano como lo que me espera en el monasterio pero me duermo con el sonido de las olas y lo primero que hago por la manyana es darme un chapuzon!
Tailandia siempre estara aqui. En otra ocasion descubrire este pais tan maravilloso. Esta vez he optado por viajar hacia mi interior, sentir en vez de anestesiar, estar en vez de hacer y ser en vez de tener. Namaste.













