Ayer aprendí a hacer panellets con Magda mientras cuidábamos a Carla (su nieta, mi sobrina). Nos lo pasamos muy bien y nos quedaron buenísimos. Magda es una crack de la cocina. Yo aporté mi toque innovador sugiriendo que hiciésemos algunos de chocolate. Así que pillamos
nutella (como no) et voilá.
Hacer panellets me trajo recuerdos de la infancia porque me parecía como jugar con plastelina. Hace mucho que no tenía recuerdos así. Supongo que será porque no hago cosas “infantiles.” Me da que pensar y me apetece recuperar tareas manuales ahora que tendré tiempo para ello. Son actividades que relajan la mente, entretienen y desarrollan la creatividad… y si para colmo luego te los puedes comer pues mejor que mejor! Ñami.