Esto es solo el inicio…

21 10 2009

Este blog lo quiero comenzar compartiendo mi emoción por haber participado en la triatlón de Barcelona hace 4 días.

El domingo 18 de octubre ha sido un día muy especial para mi. Era el día de la triatlón de Barcelona – mi primera triatlón en la que participaba en la categoría sprint (750m nadar, 20km bici, 5km correr).

A finales de junio, me encontraba en un momento de gran pena, confusión e incertidumbre personal. No entendía el mundo, no veía hacia dónde iba mi vida, ni tenía ningún objetivo, ya que los que tenía se habían esfumado en cuestión de segundos. Tozuda y luchadora como soy me busqué un objetivo y sin pensarlo dos veces me apunté a la triatlón.

¡A dado resultado! Durante meses la triatlón ha sido mi tema de conversación favorito, el motivo por el que no me he dejado caer y he vuelto a hacer deporte y una boya mental para no ahogarme cuando no sabía para dónde ir.
Así que el domingo, al despertar estaba nerviosa y contenta. Después de semanas de preparación había llegado mi día! ¡En mi interior me decía a mi misma que fuera como fuera la tri yo era la campeona de la prueba!

Los momentos previos a la salida fueron muy emocionantes: ir a las boxes, preparar el material, situarme, encontrarme con otros participantes, echarle el rollo a unos ironmans para que me contasen sus truquillos, nervios, ponerse el neopreno…
Mi gran reto y donde había centrado la preparación era la natación, ya que no sabía hacer crol y siempre me ha dado un poco de miedo y pereza nadar. Así que al ver lo revuelto que estaba el mar casi me da un ataque. Cuando anunciaron la salida yo aún estaba estirando y haciendo como que no iba conmigo la cosa… me acerqué al agua mirando a Pilar que me animaba con los otros espectadores y moviendo la cabeza mientras pensaba “y esto cómo se come?” Opté por no seguir pensando mucho, olvidarme de cualquier técnica de natación y ponerme en modo supervivencia: lo importante era mantener la cabeza por encima del agua, respirar, tranquilizarme pensando en que las olas eran mucho más pequeñas que las que había surfeado e intentar avanzar. Mi sorpresa fue que no tardé mucho en llegar a la primera boya, ni se me hizo muy pesado. Poco a poco me fui relajando, apliqué lo que había aprendido en las últimas semanas (¡gracias Toni!) y así llegué a la playa. Bici y correr fue más fácil y lo disfruté muchísimo. Pensé en los últimos meses, en todo lo que había vivido, cantaba la canción del verano en mi interior “I gotta feeling” y me sentí muy satisfecha al ver la meta y comprobar que aún tenía energías para alargar zancada.

Resultado: 3 meses de obsesión, 7 semanas de preparación, he aprendido a nadar crol, chute de autoconfianza, diversión, celebración con paella y triatlón completada en 1 hora y 27 minutos!

Yes I can! No me saqué la medalla de la tri en todo el día.

Llegando a la meta

Mazinger Z llegando a la meta!








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